El Retiro del Hielo Marino Plantea Nuevas y Preocupantes Preguntas para el Futuro
Artículo escrito en Inglés por Alessandro Pignotti escrito en Español por Christina Andrea Alvear y revisado por Dulce Rosario Alberto-Aguilar
Imagen destacada: El hielo marino brillante refleja más luz solar que las aguas marinas más oscuras, contribuyendo a un intercambio de calor equilibrado que impide que la Tierra se vuelva cada vez más cálida.(Antarctica Sea Ice – Denis Luyten, Public domain, via Wikimedia Commons)
Artículo Fuente: Duspayev, A., Flanner, M. G., & Riihelä, A. (2024). Earth’s Sea Ice radiative effect from 1980 to 2023. Geophysical Research Letters, 51(14). https://doi.org/10.1029/2024gl109608
Todos lo hemos visto en las noticias de televisión o desplazarse en línea: una enorme losa de hielo marino choca contra el agua de abajo, se mete un poco y luego se aleja lentamente de la vista. Con el tiempo, el calor atrapado de los gases de efecto invernadero desciende su superficie brillante hasta que todo lo que queda es un parche oscuro de océano abierto, mucho menos eficaz al rebotar la radiación solar de vuelta al espacio. La pérdida de esta capacidad reflexiva, llamada albedo, es un importante contribuyente al ritmo acelerado del calentamiento global.
Un estudio reciente, publicado en Geophysical Research Letters, rastreó estos cambios a lo largo de 44 años de observaciones satelitales sobre el hielo marino polar. Los investigadores encontraron una correlación alarmante entre su retiro progresivo y una disminución sustancial de la capacidad de la Tierra para enfriarse.
A Medida que el Hielo Marino se Funde, la Tierra Pierde su Capacidad de Enfriarse
Cada vez que las capas de hielo de nuestro planeta dan paso al agua, se activa una compleja cadena de eventos. En primer lugar, existe la pérdida de una capa aislante entre el océano y la atmósfera, sin la cual cualquier aumento de la temperatura del aire puede hacer que las aguas sean más cálidas. Ese calor extra puede desplazarse hacia las capas de hielo más cercanas, donde favorece su derretimiento y una mayor exposición al océano. El resultado es un efecto de retroalimentación del albedo, en el que una superficie en rápida expansión tiende a absorber más radiación solar en lugar de reflejarla.
Al final, el aumento de temperatura que inició el ciclo gana un impulso y la cadena de eventos comienza de nuevo.
Este proceso es un ejemplo clásico de un mecanismo de bucle donde las perturbaciones en un sistema se amplifican en lugar de atenuarse. Este fenómeno se conoce generalmente como el circuito de retroalimentación de hielo-albedo y representa el eje central del estudio que se discute aquí.
Medio Siglo de Observación de Hielo Marino: ¿Qué nos están Diciendo?
Investigadores de la Universidad de Michigan y del Instituto Meteorológico de Finlandia, recopilaron conjuntos de datos basados en satélites sobre la concentración de hielo marino y mediciones de albedo realizadas en el Ártico y la Antártida entre 1980 y 2023 (con la excepción de 1986 debido a fallos en la cobertura temporal). Aprovechando el propio sistema de rejilla geográfica de los conjuntos de datos, el equipo calculó promedios mensuales y anuales de luz solar que cada celdaa refleja de vuelta al espacio – el efecto radiativo del hielo marino o SIRE (por sus siglas en inglés).
A partir de las observaciones disponibles, a cada celda se le asignó un flujo neto a través de la atmósfera, considerando la cubierta local de las nubes. Posteriormente, l se restó la cantidad equivalente estimada en condiciones sin hielo. La diferencia dio una indicación de la magnitud SIRE por celda.
En cuanto a la evolución anual, los investigadores detectaron una tendencia descendente constante del SIRE en el Ártico a lo largo de todo el periodo analizado, lo que equivale a una reducción del 21%-27% en 2023. En contraste,la Antártida, no mostró tendencias discernibles hasta 2016, después de las cuales siguieron siete de los años de contribución más bajos de la SIRE en su historia registrada. La comparación con el período 1980-1988 indicó una disminución notable del 9%-14%. Además, estos patrones coinciden ampliamente con los cambios registrados en la concentración de hielo marino en ambas regiones, lo que sugiere que la reducción de la cobertura representaba al conductor dominante de gotas de SIRE multidecadal.
Al combinar las tendencias árticas y antárticas de 44 años y relacionarlas con el aumento de temperatura observado entre 1980 y 2023, el equipo también logró estimar el impacto del albedo-feedback en términos de entrada de energía solar adicional en la superficie de la Tierra. Se espera que el retiro de hielo marino provoque entre 0.24 y 0.32 vatios de absorción de energía adicional por metro cuadrado por cada grado por encima del valor de temperatura de referencia (prior al boom industrial moderno).
Los autores muestran que existe una indiscutible coherencia con los rangos notificados en estudios científicos previos, incluidos los informes de evaluación del IPCC. Sin embargo, estos resultados están notablemente más cerca al extremo superior de las estimaciones anteriores. ¿Qué podría implicar esto?
Un Error Costoso
Cuando el Goddard Institute for Space Studies de la NASA, en 2023, subestimó el aumento histórico de la temperatura mundial de ese año, la comunidad de investigadores y la opinión pública igualaron. Antes de eso, algunos científicos lamentaron que los modelos y proyecciones fueran demasiado tranquilizadoras. Sin embargo, el consenso científico general hizo caso omiso de estas declaraciones y las consideró como estadísticas improbables. Posteriormente, la realidad evidenció una discrepancia importante, lo que impulsó una respuesta inmediata para identificar lo que salió mal y buscar formas de mejorar las metodologías de análisis y proyección.
Desde los primeros momentos, quedó claro que la jerarquía definitoria de la ciencia, según la cual las observaciones validan los modelos (y no al revés), habían sido invertidas con fuerza.
Esta realización pronunció rápidamente a todos los científicos con interés en estos temas para redirigir sus esfuerzos y establecer evidencia empírica como piedra angular de nuestra comprensión del cambio climático. Efectivamente, surgieron investigaciones más rigurosas sobre diversas cuestiones, entre ellas las relacionadas al retiro del hielo marino y a los mecanismos de retroalimentación del hielo, desafiando las suposiciones de larga data y abriendo la puerta a nuevas perspectivas.
Pero todavía hay bastante camino a caminar. Fenómenos como los que se han discutido aquí, siguen siendo una de las mayores preocupaciones sobre el cambio climático y requieren una mejor comprensión y soluciones innovadoras.
Sus complejas dinámicas y las interacciones superpuestas, tanto a nivel local como mundial, conducen a consecuencias que se extienden mucho más allá de un planeta más cálido. El derretimiento y la mezcla de hielo con mares y océanos, por ejemplo, elimina los reservorios de agua dulce y altera los equilibrios ecológicos en los que dependen las comunidades locales, lo que puede generar crisis humanitarias extremas y un aumento en las migraciones climáticas. Los océanos cálidos pueden incluso desestabilizar el permafrost submarino (suelo congelado bajo el fondo marino) que ha estado adormecido durante miles de años, causando que se rompa y libere un gas de efecto invernadero extremadamente potente.
Y estas son sólo algunas de las repercusiones que empujan a la humanidad hacia un comienzo acelerado de eventos catastróficos e irreversibles. En un futuro,la adaptación para sobrevivir frente a estas condiciones cada vez más adversas podría llegar a ser tan crucial como la reducción de las emisiones de carbono.
Revisado por:

