El Aire Caliente, la Fría Acogida
Artículo escrito en Ingles y Espanol por Abigail Jolteus y editado en Español por Dulce Rosario Alberto-Aguilar
Imagen destacada: Vista de las montañas del Harz en invierno (Fuente de la imagen: Hasselfelde (enero de 2026) 1, de Romzig, con licencia CC0 1.0 Universal)
Artículo Fuente: Liu, S., Wang, Y., & Ren, C. (2026). Cold weather patterns and health impacts across climate regions in a warming world: A systematic review at the global scale. Environmental Impact Assessment Review, 118, 108311. https://doi.org/10.1016/j.eiar.2025.108311
Agradecimientos
Quiero expresar mi especial agradecimiento a la profesora Mary Beth Decker, catedrática de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Yale, por sus valiosas aportaciones y consejos.
Quizás te Estés Preguntando… ¿Qué ha Pasado con el Calentamiento Global?
No sé ustedes, pero yo no he sentido mucho calor estos últimos días. Por desgracia, debo admitir que este clima ha hecho muy feliz a mi corazón canadiense, pero realmente me solidarizo con las personas sin hogar.
Un tema central del debate sobre la crisis climática es: si el planeta realmente se está calentando, ¿por qué ha hecho tanto frío últimamente? Analicémoslo juntos. Hay dos conceptos principales a la hora de hablar del cambio climático: 1) el tiempo (o tiempo atmosférico) y 2) el clima. El tiempo es la temperatura que se siente a diario en el exterior, mientras que el clima es ese mismo patrón meteorológico observado a lo largo de un período de tiempo mucho más prolongado. Parte de la confusión radica en la relación entre el tiempo y el clima. Un clima en calentamiento no significa simplemente un tiempo uniformemente más cálido; de hecho, desestabiliza los sistemas que hacen que nuestras estaciones sean predecibles.
Por ejemplo, está el frente polar, la frontera entre el aire frío del Ártico y el aire más cálido de las latitudes medias. Dado que el Ártico se calienta, en promedio, más rápido que el resto del planeta, esta frontera se debilita, lo que provoca que la corriente en chorro se vuelva inestable. Esto hace que el aire frío del Ártico se extienda más hacia el sur, provocando esas bruscas olas de frío que pueden hacer que el cambio climático parezca un mito, cuando en realidad estos cambios climáticos podrían ser una consecuencia del calentamiento del planeta.
El contraste entre el frío intenso del invierno y el repentino calor de la primavera puede resultar desconcertante, pero esta variabilidad está directamente relacionada con el cambio climático. Un estudio reciente publicado en la revista Environmental Impact Assessment Review analiza cómo estos fenómenos de frío, también conocidos como episodios de frío extremo, no son solo curiosidades meteorológicas, sino auténticas amenazas para la salud humana.
Las investigaciones previas sobre este tema han sido sorprendentemente limitadas. La mayoría de los estudios se centraron en un solo indicador de salud, una sola región o un tipo específico de ola de frío, lo que dejó grandes lagunas en nuestra comprensión de cómo el clima frío afecta a las personas en diferentes climas y culturas. Investigadores de la Universidad de Hong Kong se propusieron llenar esas lagunas mediante una amplia revisión sistemática de 163 estudios que abarcan 48 países y 15 zonas climáticas.
Entonces, ¿Qué Descubrieron? El Frío es Complicado y cada vez más Difícil de Definir.
El equipo identificó tres formas principales en que los científicos definen un episodio de frío: definiciones basadas en percentiles (cuando las temperaturas caen por debajo de un umbral históricamente bajo durante varios días consecutivos), definiciones basadas en umbrales fijos (cuando las temperaturas caen por debajo de un valor absoluto específico, como 12 °C) y definiciones basadas en fluctuaciones de temperatura (que captan cambios bruscos de temperatura de un día a otro o a lo largo de un mismo día). Cada enfoque tiene sus ventajas, sin embargo, ninguno de ellos ofrece una visión completa por sí solo.
Aquí es donde la cosa se pone interesante. A medida que el planeta se calienta, los inviernos no solo se están volviendo más suaves, sino que, de hecho, se están volviendo más variables. Los investigadores descubrieron que más del 60 % de la superficie terrestre mundial está experimentando episodios de fluctuaciones de temperatura más frecuentes e intensas: cambios drásticos que van desde días inusualmente cálidos hasta un frío intenso y repentino. Este patrón es especialmente marcado en Asia oriental, el este de América del Norte y algunas zonas de América del Sur. Sin embargo, la mayoría de los sistemas de alerta por clima frío siguen basándose en supuestos obsoletos sobre olas de frío simples y prolongadas, en lugar de las fluctuaciones bruscas de temperatura que experimentamos hoy en día.
Las consecuencias para la salud son importantes. El estudio recopiló los vínculos entre el clima frío y 58 problemas de salud distintos. Las relaciones más evidentes se dan con las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, ya que las olas de frío se asocian con un aumento en hospitalizaciones y mortalidad ; incluso, las estancias hospitalarias se vuelven más prolongadas y con mayores costos de atención médica. Las investigaciones también muestran resultados estratificados por edad y señalan de manera consistente que las personas mayores de 65 años constituyen el grupo más vulnerable a los efectos adversos para la salud relacionados con las olas de frío. Quizás lo más sorprendente es que las olas de frío también están relacionadas con la salud mental: depresión, esquizofrenia, trastorno bipolar y emergencias psiquiátricas en adolescentes, según diversos estudios realizados en Estados Unidos, China, Suiza y Suecia.
Una de las conclusiones más urgentes del estudio es la discrepancia entre lo que miden los científicos y la capacidad de los sistemas de salud pública. Las investigaciones suelen basarse en la temperatura media diaria, mientras que los sistemas de alerta por clima frío suelen basarse en la temperatura mínima diaria. Los resultados de las investigaciones basadas en percentiles son difíciles de traducir en las alertas con umbrales fijos que emiten los servicios meteorológicos. ¿El resultado? Sistemas de alerta que podrían estar dejando desprotegidas a las personas vulnerables, sobre todo ahora que los descensos repentinos de temperatura se están convirtiendo en la nueva norma.
Los investigadores proponen un marco para ayudar a salvar esta brecha, animando a los futuros estudios y a los profesionales de la salud pública a elegir sus indicadores de olas de frío basándose en los patrones climáticos locales y en los resultados de salud específicos que pretenden abordar.
Así que, la próxima vez que la temperatura caiga en picada sin previo aviso, ten en cuenta que eso no es necesariamente una prueba en contra del cambio climático; francamente, podría ser una consecuencia y una posible emergencia de salud pública.
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