Cerebros contra Cuerpos: Tortugas Marinas Navegando un Océano más Cálido
Artículo escrito en Ingles y Español por Abigail Jolteusy editado en Español por Christina Andrea Alvear y Dulce Rosario Alberto-Aguilar
Imagen destacada: “Baile” de apareamiento de Caretta caretta en el golfo de Amvrakikos (Fuente de imagen: “Sea turtles Caretta caretta” por Eco Cruising, bajo licencia CC BY 4.0)
Artículo fuente: Lezcano IJ, Milton SL (2025) Assessing the effects of incubation temperature on the cognitive ability of post-hatchling loggerhead sea turtles Caretta caretta. Endang Species Res 58:23-41 https://doi.org/10.3354/esr01433
Fuentes secundarias:
Butler, C. J. (2019). A Review of the Effects of Climate Change on Chelonians. Diversity 11(8):138. https://doi.org/10.3390/d11080138
Jacques‐Olivier Laloë, Cozens, J., Renom, B., Taxonera, A., & Hays, G. C. (2017). Climate change and temperature‐linked hatchling mortality at a globally important sea turtle nesting site. Global Change Biology, 23(11):4922–4931. https://doi.org/10.1111/gcb.13765
Temperaturas Crecientes en la Arena Amenazan el Desarrollo de las Tortugas Marinas
Bajo la arena ardiente de las playas de Florida, las tortugas marinas enfrentan más que simples cambios en la proporción de sexos o reducción de zonas de anidación. Científicos están investigando un riesgo poco explorado: ¿podrían los nidos más cálidos afectar los cerebros y la capacidad de aprendizaje de las crías?
Un estudio reciente publicado en Endangered Species Research exploró si las temperaturas de incubación más altas disminuyen las habilidades cognitivas de las tortugas Caretta caretta recién nacidas. Investigaciones previas en lagartos y serpientes—especies que también dependen de la temperatura para su desarrollo—han demostrado que el calor puede interferir con el aprendizaje, lo que genera preocupación de que las tortugas sufran los mismos efectos.
Los investigadores incubaron huevos de tortuga a dos temperaturas: 31 °C (considerada una condición cálida estándar) y 33 °C (cercana al límite de tolerancia, entendido como el rango en el que el éxito de eclosión sigue siendo aceptable). Posteriormente, evaluaron a las crías en un laberinto en forma de Y, donde aprendían a asociar señales visuales con comida. Una vez dominada la tarea, los científicos cambiaron la recompensa al estímulo opuesto, obligando a las tortugas a reajustar su aprendizaje.
Resiliencia Cognitiva pese al Estrés Térmico
Sorprendentemente, las tortugas de ambos grupos superaron el desafío del laberinto con éxito. Cuando la recompensa cambió, aprendieron la nueva asociación aún más rápido, demostrando una agilidad mental inesperada para animales de apenas semanas de edad.
Pero esa resiliencia tuvo un costo físico. Los huevos incubados a 33 °C mostraron tasas de eclosión mucho más bajas—solo entre 27 % y 44 %, frente al 72 – 75 % en los nidos más frescos. Las crías sobrevivientes eran más pequeñas, crecían más lentamente y presentaban más deformidades del caparazón. El desarrollo se aceleró con el calor, pero la calidad disminuyó notablemente.
En teoría,un desarrollo más rápido a temperaturas elevadas podría aumentar los errores de replicación del ADN por los conocidos compromisos entre velocidad y fidelidad en su síntesis. Esto añadiría otra vía potencial de daño, aunque este mecanismo aún no ha sido probado directamente en tortugas Caretta caretta.
Este tema es urgente: las playas del sureste de Florida, que son centros clave de anidación, ya alcanzan o sobrepasan los 34 °C. Con los modelos climáticos proyectando aún más calentamiento, la amenaza para la viabilidad de la especie es seria. Aunque el desempeño cognitivo no mostró diferencias evidentes dentro del estrecho rango térmico evaluado (de solo 2 °C), los efectos bajo condiciones aún más extremas siguen siendo desconocidos.
Además, el experimento se centró únicamente en tortugas Caretta caretta y en las etapas tempranas de vida. Existen siete especies en total, cada una con diferentes límites térmicos y hábitos de anidación. Aún se desconoce si especies como las tortugas verdes, laúd o carey presentan una resiliencia neuronal similar. Además, lo que en las crías parece un efecto leve podría acumularse y generar consecuencias más significativas a lo largo del tiempo.
Impacto en la Viabilidad Poblacional y la Conservación
Una menor tasa de eclosión y el deterioro de las condiciones físicas son un riesgo serio para las poblaciones. Crías más pequeñas y con menor capacidad de nado se convierten en presas fáciles. Incluso en escenarios moderados de calentamiento, en algunas playas de Florida la eclosión podría disminuir a menos del 20 % para el año 2100.
Entonces, ¿por qué los cerebros se mantienen firmes mientras los cuerpos sufren? La evolución quizá haya “programado” a los embriones para proteger los circuitos neuronales a toda costa, asegurando que, aun cuando los recursos sean escasos, la supervivencia dependa de aprender rápido en entornos caóticos. Por otra parte, factores sutiles del nido, como la humedad, la oxigenación y el tipo de arena, podrían proteger el desarrollo cerebral de formas que el calor, por sí solo, no explica.
De hecho, las Caretta caretta mostraron una flexibilidad conductual excepcional, superando a otros reptiles en las pruebas de reaprendizaje. Las crías enfrentan un entorno cambiante desde el primer momento: arena, luego oleaje, luego alta mar; cada fase trae amenazas y presas nuevas. Una adaptación rápida de conducta podría ser su mejor seguro frente al mundo que se transforma.
Pero ni la mejor capacidad de aprendizaje puede compensar las pérdidas en supervivencia, rendimiento físico o estructura poblacional causadas por el aumento de temperaturas. Los esfuerzos de conservación deben ir más allá de los cerebros, incluyendo sombreado de playas, reubicación de nidos y gestión de santuarios. En un contexto de creciente estrés climático, la prevención resulta clave
Al final, estas tortugas pueden adaptarse mentalmente al calor creciente, pero la disminución de sus poblaciones y la fragilidad de sus cuerpos son claras señales de alarma. El verdadero desafío no radica en que tan bien aprenden las crías, sino en si lograrán sobrevivir lo suficiente para mantener a estos antiguos navegantes en nuestros mares durante muchas generaciones más.
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