Los microplásticos vuelan con los mosquitos, ¿como mueven a los contaminantes microscópicos del agua a la tierra?

Artículo escrito por Kara Cromwell publicado el 23 de abril del 2019. Artículo traducido al español por María Loza Correa

Imagen principal: El plástico se está abriendo camino en todos los rincones del medio ambiente y también con los animales. Científicos en un experimento, alimentaron a las larvas de mosquitos con pequeños fragmentos de “microplastico” para explorar que sucedía después. Fuente: Wikimedia Commons/ James Gathany, CDC

Artículo científico original: Al-Jaibachi, R., R.N. Cuthbert, A. Callaghan. 2019. Examining effects of ontogenic microplastic transference on Culex mosquito mortality and adult weight. Science of the Total Environment. 651:871-876. https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2018.09.236

Los plásticos no conocen los límites

A primera vista, el borde de un estanque puede parecer un límite donde el agua termina y la tierra comienza. Pero los ecólogos saben que el agua y la tierra están conectados por una red de puentes invisibles que continuamente pasan energía y materiales de un lado a otro. Los animales que comienzan su vida en un estanque, como los insectos o las salamandras, se vuelven terrestres cuando son adultos y se mudan a la tierra, donde alimentan a depredadores terrestres. Las hojas caen en el estanque, al igual que los insectos que caen del aire, y se introducen en la cadena alimenticia acuática. Este “toma y daca” apoya la vida en ambos ecosistemas tanto el acuático, como fuera de este. Pero, ¿qué sucede cuando los contaminantes entran en la escena? ¿Los contaminantes se mueven entre el mundo acuático y el aire?

Los plásticos se encuentran entre los contaminantes más dispersos y persistentes del planeta. La mayoría de nosotros hemos visto imágenes dramáticas de fragmentos de plástico acumulándose en el océano, pero esto no es solo un problema del océano. Existen pequeñas partículas de plástico (llamadas microplásticos) que también se acumulan en las aguas dulces, donde se sabe que muchos animales pequeños se las comen.

Microplásticos en el menú

Unos científicos del Reino Unido descubrieron que las larvas de mosquitos comen microplásticos de su entorno, y además descubrieron que las partículas de plástico permanecen en sus estómagos cuando el mosquito se transforma (de larva) a mosquito. Cuando esos insectos se convierten en adultos alados, llevan en el interior de su cuerpo partículas de plástico que también vuela con el mosquito (1). Debido a que los mosquitos son devorados por depredadores como aves, arañas, murciélagos y otros animales, los microplásticos que transportan los mosquitos llegan desde el agua dulce a la cadena alimenticia terrestre de los alrededores.

¿Y cómo el tener un estómago lleno de microplásticos afecta a los mosquitos? En un estudio más reciente, los mismos científicos del Reino Unido, encontraron que a pesar de que los mosquitos tienen los estómagos llenos de partículas microplásticas, los mosquitos no sufren efectos negativos. Para descubrir esto, los investigadores crecieron larvas de mosquitos en el laboratorio, en recipientes donde fueron expuestos a fragmentos microplásticos. Los mosquitos se tragaron el plástico, tal como esperaban los investigadores. Luego, a medida que las larvas crecían, los científicos monitoreaban su desarrollo y supervivencia. Cuando finalmente se convirtieron en mosquitos adultos y emergieron del agua, los científicos midieron su crecimiento y pesaron los microplásticos encontrados en sus estómagos. No fue una sorpresa que los mosquitos se comieran a las partículas microplásticas. Pero lo que los científicos no esperaban es que el comer plástico no dañara a los mosquitos. Estos crecieron tanto y sobrevivieron de la misma manera que los mosquitos que no fueron expuestos a microplásticos y que comieron alimentos completamente naturales.

El éxito de los mosquitos en dietas contaminadas con microplásticos sugiere que los microplásticos pueden viajar de las cadenas alimenticias acuáticas a las terrestres a través de una “tubería abierta”. Si los mosquitos con estómagos llenos de plástico tienen la misma probabilidad de sobrevivir que aquellos con una dieta orgánica, entonces no existe un control natural sobre el transporte de plásticos entre la frontera del agua y la tierra.

Se pueden encontrar fragmentos diminutos y partículas de plástico en todos los rincones del mundo e incluso en los estómagos de los animales más pequeños, como los mosquitos. Imagen de 5Gyres, cortesía de la Universidad del Estado de Óregon.
Los plásticos están aquí, allí y en todas partes

Los microplásticos se originan a partir de una amplia gama de productos sintéticos en los que los humanos confiamos, pero los desechamos o los enjuagamos de forma rutinaria: envases, artículos de uso diario para el hogar y cosméticos personales. Estos contaminantes diminutos acechan en todos los rincones del mundo natural. Se desplazan a través de extensiones verdes o en el aire sobre remotas cimas de montañas (2) y llegan a almacenarse en los estómagos de los animales más pequeños. Estudios como este nos enseñan que apenas estamos empezando a comprender cuán extenso es el alcance de estos contaminantes y cuán generalizados podrían ser sus efectos en la biología de la Tierra.

Otras referencias científicas:

  1. Al-Jaibachi, R., R.N. Cuthbert, A. Callaghan. 2018. Up and away: ontogenic transference as a pathway for aerial dispersal of microplastics. Biology Letters. 14:9. https://doi.org/10.1098/rsbl.2018.0479
  2. Allen, S. D. Allen, V.R. Phoenix, G. Le Roux, P. Durantez Jimenez, A. Simonneau, S. Binet and D. Galop.  Atmosphere transport and deposition of microplastics in a remote mountain catchment. Nature Geoscience. 1752-0908. https://doi.org/10.1038/s41561-019-0335-5

Texto editado por: Armando Loza Escutia

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Maria Loza

Maria Loza

Maria is passionate about integrating science and policy to contribute to evidence-informed decision making to help providing solutions to social issues in the health sector. She earned a Ph.D. in Genetics and Microbiology (2013) from the Paris Descartes University - Pasteur Institute in Paris, France. She continued as a postdoctoral researcher at Canadian Blood Services (2015-2018) in Ottawa. Her research focused on the study of molecules that help pathogenic bacteria to adapt to environments that represent a health risk. She is a Registered Microbiologist by the Canadian College of Microbiologist. Currently she works at a federal government agency in Canada, providing advice and operational support in the development and delivery of research funding programs to foster discoveries and innovations that positively impact the health sector. Maria enjoys communicating science, watching sunsets from any spot in the world and currently she aspires to become a conservation photographer.

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